Nuestras últimas catas tuvieron como protagonistas a vinos tan dispares como los de Jerez y Madrid. Los primeros en el marco de una memorable cena-maridaje en Arrabal 11, y los segundos de la mano de Juan José Marcos en La Ruta del Vino.

 

 

 

Internacionalmente reconocido, galardonado y ensalzado por su obra, el prestigioso arquitecto navarro Rafael Moneo (Tudela, 9 de mayo de 1937) ha conseguido materializar a la perfección su pasión por la cultura del vino con su dedicación profesional desde hace décadas.

Hoy nos acercamos a estos vinos que conviven con el entorno del terroir en el Monasterio de La Mejorada (Olmedo, Valladolid), gracias a lo cual en Bodegas y Viñedos de La Mejorada se producen unos extraordinarios tintos elaborados con extremo cuidado por parte de los enólogos Florent Dumeau y Álvaro Bernardo, como nos cuenta Patricia Munté, responsable de prensa y comunicación.

 

 

Sus principios como viticultores orgánicos de calidad a partir de viñedos saludables y sólidos valores ambientales definen claramente a esta Bodega. Una viticultura basada en la no intervención con productos químicos y que pretende expresar honestidad y fidelidad al paisaje, esto es, la influencia que en ella tienen el suelo, el microclima y sus prácticas en la planta y, por ende, en la uva.

Claro ejemplo de ello es el Palomar de la Reina, procedente de una parcela que cuenta con viñedos de uvas Syrah, plantados a 750 m de altura, en suelo arenoso y silicio. Además de éste, Las Cercas 2015, la muestra más clara del potencial que tiene el terroir de La Mejorada, y Las Norias 2014, completan nuestra selección.

 

 

Desde luego la escapada a uno de los templos del sabor, que desde Santander tenemos a una hora escasa, es más que obligada para los amantes de la cocina artesanal de proximidad, de los productos temporada, de la técnica y precisión en los puntos de cocción, de la atención en sala y de todo lo referente a una gastronomía con mayúsculas.

El cocinero donostiarra Martín Berasategui (12 estrellas Michelin) se ha venido refiriendo desde hace años a Eneko Atxa (5 estrellas Michelin, imagen) como uno de sus alumnos más aventajados y con mayor proyección; no en vano, el de Amorebieta está llamado a consolidarse en el panorama gastronómico como uno de los chefs más influyentes del mundo. El pasado 1 de julio reabrió la casa madre, situada en lo alto del complejo Azurmendi, rodeado de viñedos, un invernadero y varios espacios para eventos, y a cuyos pies se sitúa la bodega Gorka Izaguirre, capitaneada por José Ramón Calvo, gran profesional dedicado desde hace años a este extraordinario txakolí.

La experiencia Azurmendi comienza con un picnic de bienvenida en el jardín a base de piquillo helado, brioche de salazones, tartar de ibérico e hibiscus; a continuación el recorrido nos lleva al invernadero, donde unos pequeños bocados no son sino la antesala de un menú (Adarrak) de gran precisión y sabor intenso. Siguen el bonito y la patata, la manzana fermentada, el origami de algas, las huevas de salmón ahumado y la kaipiritxa. Ya en el comedor, y antes ir a la mesa, pasamos por un mostrador situado en origen en la cocina y que se ha movido debido a las condiciones sanitarias: Matteo Manzini prepara sobre la marcha un huevo trufado cocinado a la inversa, un merengue y un marianito, ambos también de trufa.

Una vez sentados y elegidos los vinos, la comida continúa con una fusión de legendarios platos y alguna novedad de la nueva temporada: hoja de verano, praliné de setas, “limón grass” y txakolí marino; salmonete a la llama, sopa de centollo y cangrejo a la vizcaína; seguidamente ostra, olivas y olivo; quisquillas con gel vegetal y granizado de tomate; y cuajada de hierbas, flores y queso.

No podían faltar en esta época los guisantes con gel de ibérico y huevo de caserío al sarmiento. Un plato sorprendente precede al bogavante asado sobre jugo de pimientos a la brasa y cebolla de Zalla: berenjena a la brasa, anchoa, caviar y jugo de legumbres. Seguimos con el txipirón al sarmiento y la kokotxa de merluza, para finalizar la parte salada con chuleta de ibérico a la brasa y piperada, castañeta de cerdo ibérico y buñuelo de rabito, y una imponente tabla de quesos. Concluimos con tres ligeros postres: aguacate, chocolate y pasión; frutos rojos, fresas, tomate y wasabi; y oliva negra, leche de oveja de cacao.

Restaurante Azurmendi 
Barrio Legina s/n. 48195 Larrabetzu (Bizkaia).
(+34) 944 55 83 59
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